Navarro Montes Agro

Sustratos para bonsáis

El sustrato es el material usado para cultivar plantas. Los sustratos se pueden hacer a base de turba, arena, vermiculita, perlita, fibra de coco, compost, corteza de pino, etc. Mezclas de varios de ellos o cualquier en solitario es un substrato.

 

Para cultivar Bonsáis el sustrato debe tener una serie de propiedades que hagan posible, además de sostener la planta, un desarrollo sano de las raíces así como el sustento. Hay ciertos detalles clave que se deben tener en cuenta en su composición.

 

Las principales cualidades que debe tener son:

 

La estructura es fundamental ya para que mantenga un buen estado de humedad y drene bien el exceso de esta.

 

Debe retener los nutrientes que se le aportan al árbol en forma de abonos y tiene que ser posible controlar su grado de acidez o alcalinidad.

 

Debe ser esponjoso y suelto para contener aire que sirve de oxígeno a las raíces.

 

Aunque el sustrato tenga todas estas características generales no podemos decir que haya una mezcla ideal para Bonsáis. Para la elección o preparación del sustrato debe tenerse en cuenta el tipo que vamos a cultivar y sus preferencias de suelo o sustrato. Según la planta puede requerir distintos tipos de PH, distinto estado de humedad, incluso distintas necesidades de nutrientes.

 

Se pueden hacer infinidad de mezclas de sustratos, unas pueden ser mas estándar que otras, y no existe una mezcla especifica y concreta para una especie determinada, para algunos aficionados será mejor una mezcla y para otro será mejor otra, es un tema que siempre preocupa a los aficionados y no debería de ser así.

 

Todos los ingredientes a mezclar han de ser tamizados desechando las partículas más finas, debido a que estas se depositarán en el fondo de la maceta obstruyendo el drenaje y apelmazando la tierra que anula la aireación de la misma.

 

La granulometría del sustrato que es la medida del tamaño de las partículas, granos y rocas de los suelos, depende del árbol a tratar y en qué estado se encuentre. Para los primeros años de cultivo en los que se necesita un crecimiento rápido, las granulometría ha de ser más bien gruesa, aunque depende también del tamaño del árbol y de la maceta, está comprobado que se desarrollan mucho mejor las raíces en un compuesto de grano más bien grueso,  sobre todo cuando tienen que reponerse tras haber sido podadas. Con un sustrato así, es decir, más bien grueso, se puede abonar y regar de forma más asidua, favoreciendo el crecimiento de nuestro árbol. También se utiliza esta granulometría más bien gruesa, cuando un árbol está débil o poco lozano. El tamaño de calibres para una mezcla básica en estos primeros trasplantes, será una combinación de ellos, oscilando desde 2 mm. a 7 mm. aproximadamente, desechando como se ha dicho anteriormente las partículas mas finas. Para esta labor se han de cernir todos los componentes de la mezcla por un tamiz del calibre de 2 mm, si trabajamos con coníferas es aconsejable utilizar un tamiz del calibre de 3 mm.

 

Si estamos tratando un árbol que ya ha pasado los primeros años de cultivo y de formación, se irán variando y modificando las cantidades del compuesto y la granulometría del mismo, pues las necesidades del árbol también cambian con el tiempo. Para los árboles más establecidos y con un cierto cultivo, se utiliza un grano más fino, dado que la necesidad de crecimiento del árbol se sustituye por la de mantenimiento, a menor calibre  de granulometría menor crecimiento.

 

Descripción de los distintos materiales que se pueden utilizar:

 

Mantillo de bosque

El mantillo es materia vegetal descompuesta producto del barrido de bosques. Es una mezcla de ramitas, corteza y hojas, que al encontrarse por debajo de la superficie, y con años de acumulación, presenta un principio de humificación. La porosidad del mantillo es elevada, entre el 80 y el 85 %, con elevada capacidad de retención de agua fácilmente disponible y de aireación, no deja que se endurezca con el calor que puede hacer en verano. Su densidad varía entre 150 y 400 Kg. de materia seca por m3. Su ph suele ser neutro, la conductividad eléctrica es baja y tiene contenidos importantes de nutrientes. Se utiliza con frecuencia para abonados espaciados, ya que es muy rico en nutrientes.

 

Mantillo orgánico

El mantillo orgánico es materia vegetal descompuesta, son tierras preparadas por casas especializadas. Su composición a parte de la materia vegetal, es que presenta mezclas de estiércol de ovinos, bovinos y caballar, dicha mezcla se composta durante un año aproximadamente y para utilizarla es necesario cribarla y desechar el polvo. Se utiliza igualmente para abonados espaciados, ya que es muy rico en nutrientes.

 

Turba rubia

Turba rubia de Sphagnum procedente de las turberas bálticas del norte de Europa. Posee una gran porosidad y aireación, baja conductividad eléctrica y ph ácido y mantiene un adecuado estado de humedad. Hay que evitar que se reseque con frecuencia, porque se convierte en hidrófoba (rechaza al agua), perdiendo así su más preciada propiedad

 

Turba negra

La turba negra está mucho mas descompuesta que la rubia por lo que ha perdido buena parte de su estructura y esponjosidad así como parte de su capacidad de retención de agua. Como contrapartida al estar mas descompuesta y mineralizada es rica en ácidos humicos y otros nutrientes. Su uso está muy generalizado en la composición de los sustratos mezclada con la rubia.

 

Humus

El humus es un producto de origen vegetal y está formado a base de transformaciones, descomposiciones y síntesis de moléculas orgánicas, en las cuales no quedan vestigios microscópicamente visibles de los tejidos o células originales. Su color es oscuro, y facilita la absorción de elementos nutritivos esenciales para el mejor desarrollo del árbol, tales como nitrógeno, fósforo, calcio, potasio, magnesio y oligoelementos debido a su alta carga microbiana. La composición del humus depende en parte del tipo de suelo, ya que éste puede favorecer el desarrollo de las sustancias orgánicas, facilitando la aireación o, por el contrario, puede paralizarla, originando condiciones de anaerobiosis (por ejemplo en suelos hidromorfos o arcillosos). Su ph es neutro y su alta capacidad de intercambio catiónico le permite retener nutrientes. El humus es muy apreciado como enmienda. Esto se debe a que puede mejorar tanto suelos pesados como livianos. Sobre suelos pesados actúa esponjando el terreno, promueve la agregación del suelo (formación de terrones) y el almacenamiento de agua. En los suelos livianos, sueltos, mejora la retención de nutrientes disminuyendo su pérdida por lixiviación (lavado).

 

Compost

Es un producto de la descomposición biológica aeróbica de residuos orgánicos en condiciones controladas. Su producción se realiza utilizando desde tecnología altamente sofisticada hasta técnicas muy sencillas. Puede ser usado en cualquier proporción sin causar efectos dañinos al suelo. Funciona como fertilizante, por el aporte de materia orgánica, y como enmienda, dando al suelo consistencia grumosa.

 

Akadama

La Akadama es el sustrato más usado y quizás mas popular en el cultivo del Bonsái, su composición es básicamente tierra, arcilla granulosa y roca erosionada procedente de la región de Akadama (Japón), existe en diferentes granulometrías y se utilizan según el tamaño del árbol y la maceta. La Akadama tiene un ph neutro y puede ser usada como sustrato único al 100 por 100, ya que reúne muy buenos requisitos, es muy porosa y por ello tiene un perfecto drenaje, suelta y buena aireación, retención de humedad y por lo tanto de nutrientes. Con la Akadama nunca hay podredumbre de raíces, pero hay que regar y aportar nutrientes muy a menudo.

 

Kanuna

La Kanuna también procede del Japón y se encuentra en los yacimientos a una profundidad superior a la Akadama, es de similares características a la Akadama pero de color amarillento con PH ácido, lo cual indica que es idóneo en árboles acidófilos.

 

Kyriuzuna

Tierra de origen japonés especial para coníferas.

 

Arenas

Las arenas sirven como mezcla para mantener el sustrato drenado, suelto y ventilado, algunas aportan ligera acidez a la tierra. Las que proporcionan los mejores resultados son las arenas de río. Su granulometría más adecuada oscila entre 0,5 y 2 mm de diámetro. Su densidad aparente es similar a la grava. Su capacidad de retención del agua es media (20 % del peso y más del 35 % del volumen); su capacidad de aireación disminuye con el tiempo a causa de la compactación; su capacidad de intercambio catiónico es nula. Es relativamente frecuente que su contenido en caliza alcance el 8-10 %. Algunos tipos de arena deben lavarse previamente, por ello es recomendable usar la arena comercial de acuarios. Su ph varía entre 4 y 8.

 

Gravas

Las gravas sirven como mezcla para mantener el sustrato drenado, suelto y ventilado, suelen utilizarse las que poseen un diámetro entre 5 y 15 mm. Destacan las gravas de cuarzo, la piedra pómez y las que contienen menos de un 10% en carbonato cálcico. Poseen una buena estabilidad estructural, su capacidad de retención del agua es baja si bien su porosidad es elevada (más del 40% del volumen). Existen algunas gravas sintéticas, como la herculita, obtenida por tratamiento térmico de pizarras.

 

Tierra volcánica

La tierra volcánica sirve también como mezcla para mantener el sustrato drenado, suelto y ventilado, su fama como mezcla proviene por su alta capacidad de drenaje. Son materiales de origen volcánico que se utilizan sin someterlos a ningún tipo de tratamiento, proceso o manipulación. Están compuestos de sílice, alúmina y óxidos de hierro. También contiene calcio, magnesio, fósforo y algunos oligoelementos. Las granulometrías son muy variables al igual que sus propiedades físicas. El ph de las tierras volcánicas es ligeramente ácido con tendencias a la neutralidad. Destaca su buena aireación, la inercia química y la estabilidad de su estructura. Tiene una baja capacidad de retención de agua, el material es poco homogéneo y de difícil manejo

 

Fibra de coco

Este producto se obtiene de fibras de coco. Tiene una capacidad de retención de agua de hasta 3 o 4 veces su peso, un ph ligeramente ácido y su porosidad es bastante buena y debe ser lavada antes de su uso debido al alto contenido de sales que posee.

 

Perlita

La perlita es un material obtenido como consecuencia de un tratamiento térmico a unos 1.000-1.200 ºC de una roca silícea volcánica del grupo de las riolitas. Se presenta en partículas blancas cuyas dimensiones varían entre 1,5 y 6 mm, con una densidad baja. Posee una capacidad de retención de agua de hasta cinco veces su peso y una elevada porosidad. Su ph está cercano a la neutralidad  y se utiliza a veces, mezclada con otros sustratos como turba, arena, etc.

 

Vermiculita

Se obtiene por la exfoliación de un tipo de micas sometido a temperaturas superiores a los 800 ºC. Se presenta en escamas de 5-10 mm. Puede retener 350 litros de agua por metro cúbico y posee buena capacidad de aireación, aunque con el tiempo tiende a compactarse. Puede contener hasta un 8% de potasio asimilable y hasta un 12% de magnesio asimilable. Su ph es próximo a la neutralidad.

 

Keto

El Keto es un sustrato que se encuentra de forma natural en algunos parajes de Japón, su textura es compacta de color negro, se asimila en cierta medida a una arcilla negra o turba negra. Se utiliza para plantaciones en roca o plantaciones sobre losas, su propiedad principal es una alta capacidad de retención de humedad y ayuda a sujetar al árbol sobre la roca o la losa debido a sus cualidades, lo que lo convierte en un sustrato idóneo para este tipo de plantaciones.

 

Pomice

La Pomice (piedra pómez) procedente de Italia y de origen volcánico, sirve también como mezcla para mantener el sustrato drenado, suelto y ventilado. Debido a su procedencia presenta una estructura porosa con un ph neutro de mas o menos 7, tiene muy poco peso específico con una capacidad de absorber agua lentamente en proporciones peso/volumen cercanas a la unidad sin peligro de bolsas o encharcamientos. Otra gran propiedad es su gran potencia de aireación, con intercambio gaseoso aerobio que evita la formación de bolsas con bacterias anaerobias, responsables de la podredumbre de las raíces.

 

Normas generales de mezclas en los sustratos:

Una mezcla básica, puede contener una proporción de cualquiera de los tipos de sustratos anteriormente descritos, pero debemos de tener muy en cuenta la especie en concreto para acondicionar dicha mezcla más favorablemente a sus necesidades y a las nuestras propias, si podemos regar y aportar nutrientes de una forma continuada, podremos utilizar por ejemplo un alto porcentaje de Akadama, en cambio si no lo podemos hacer por estar ausente, habrá que disminuir dicha proporción de Akadama y añadir mantillo o turba que son ricos en nutrientes.

También es importante la calidad del agua de riego, y lo debemos de tener muy en cuenta para acondicionar dicha mezcla, ya que también juega un papel muy importante a la hora de realizarla, ya que por ejemplo en zonas del mediterráneo, las aguas son duras y con un alto contenido en cal, si utilizamos turba rubia en el sustrato que aporta acidez a la tierra, lo contrarrestamos con la dureza del agua riego de dicha zona, de ahí la importancia de elegir una buena mezcla, en cambio, si podemos regar con agua pura, no debemos utilizar turba rubia, a no ser que la especie sea acidófila.

 

Las coníferas en general prefieren un suelo mas arenoso y suelto, ricos en nutrientes, de modo que habrá que agregarle una mayor proporción de arena.

Las perennifolias en general les gusta los suelos ricos en nutrientes y no muy ácidos, (la turba es mas ácida que el mantillo).

 

Al hacer una mezcla para pinos o coníferas, se ha de tener cuidado con las arenas denominadas volcánicas -lava-, debido a la capacidad de estas arenas(algunas), excesivamente porosas y llenas de cavidades cuando son de calibre grueso, ya que almacenan agua, por lo que las raíces estarían en constante contacto con esta, acción nada beneficiosa para dichas especies.

 

Las caducifolias en general les gusta los suelos ricos en nutrientes, la tierra vegetal y el mantillo.

A los frutales y árboles de flor en general, prefieren un suelo menos arenoso, así que habrá que disminuir la proporción de arena, por el contrario les gusta los suelos ricos en nutrientes, la tierra vegetal y el mantillo ya que necesitan acumular una mayor reserva de nutrientes para la floración y la fructificación.

 

A continuación se relacionan mezclas mas o menos estándar:

 

Mezclas tradicionales - Hay que regar menos y se necesita menos aporte de nutrientes.

 

Mezcla 1
1/3 mantillo vegetal, 1/3 turba, 1/3 arena de río.

Mezcla 2
1/3 mantillo orgánico, 1/3 mantillo vegetal, 1/3 arena de río.

Mezcla 3
1/4 mantillo orgánico, 1/4 mantillo vegetal, 1/4 turba, 1/4 arena de río.

Mezcla 4
1/2 mantillo orgánico o vegetal, 1/2 arena de río.

Mezcla 5
1/2 mantillo orgánico o vegetal, 1/2 turba.

Mezcla 6
1/2 turba, 1/2 arena de río.

Se podrían incluir infinidad de mezclas....

 

Mezclas con Akadama - Hay que regar y aportar nutrientes mas a menudo.

 

Mezcla 1
80 % Akadama, 20 % tierra volcánica.

Mezcla 2
70 % de Akadama, 30 % mantillo.

Mezcla 3
60 % de Akadama, 30 %  mantillo, 10 % tierra volcánica.

Mezcla 4
70 % de Akadama, 30 %  turba.

Mezcla 5
60 % de Akadama, 30 %  turba,  10 % tierra volcánica.

Mezcla 6
60 % de Akadama, 10 % de mantillo, 10 % de turba, 20 % tierra volcánica.

 

Se podrían incluir infinidad de mezclas....

 

Bibliografía: Bonsái Global

 


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